MI AVENTURA DE SER DOCENTE
La historia familiar fue parte de mi incursión en la docencia, ya que mi abuelo fue docente así como mi mamá y seis hermanos, siempre estuve percibiendo el trabajo que requería ser educando, me gustaba la forma que se le prestaba para el desarrollo laboral, en mi infancia se escuchaba anécdotas magisteriales, leían tenían cierto conocimiento superior a lo que yo percibía ente la sociedad,
Estos fueron mis acercamientos así como también la familia siempre quiere en cierta forma que te inmiscuyas en los oficios familiares, por lo cual te relacionan en actividades que sustentan su trabajo, no sé como ocurrió que verdaderamente pero estaba ya adentrado a la docencia.
Al pasar los años para decidir acerca de una carrera ya tenía ventaja de que quería, fue como participe en exámenes para conquistar mis metas, aunque hubo un pequeño tropiezo el cual fue ser rechazado en la UPV, por la cual insistiendo en mi vocación y apoyándome en mi madre no me quedo de otra que pertenecer a una escuela normal particular, no me arrepiento ya que me entregaron buenos fundamentos.
En la normal tuve varias oportunidades de practicar y cubrir interinatos, de rescatar puntos que intensifican el que hacer docente.
La normal consta de 8 semestres, 6 teóricos con participaciones y prácticas, donde se desarrolla un diario de campo que te ayuda a rescatar puntos importantes, como son los tiempos de enseñanza (antes, durante y después), la evaluación como una herramienta sistemática, propósitos y rasgos que profesionalizan la enseñanza, el séptimo y octavo semestre se basa en funciones propias de un educando en práctica intensiva frente a grupo estimulando estrategias de trabajo, esto requería ser más formal.
Llevaba planeaciones semanales que se desarrollaban a través de aspectos como son los propósitos que se pretendían adquirieran los alumnos, por medio de contenidos específicos, contemplaba rasgos de evaluación que no se simplificaban en lo cuantitativo, tenía que tomar en cuenta lo cualitativo y diferentes instrumentos de evaluación como pudieran ser los libros de texto cuadernos, participaciones, etc.…, también tenía que desarrollar mi trabajo basado en un tiempo que estima el plan y programas para abarcar cada asignatura (horas a la semana), muchas veces es necesario adecuar las actividades a los estilos y ritmos del grupo.
Estos puntos fueron parte de mi quehacer diario, lo hacía por el simple hecho de formar personas autónomas que fueran capaces de utilizar las herramientas para el contexto que los rodea, esto es lo que me queda de satisfacción el saber que toda la preparación que yo adquiera servirá para el desarrollo de mi práctica docente y se verá reflejado en mi labor, así como en la